Jueves, 18 de Febrero de 2010 18:42
Manuel Borrero
Ha recorrido medio mundo con su guitarra a cuentas, se declara seguidor de Johnny Cash y de los poetas beat, y aunque nacido en Inglaterra bebe de las fuentes de la música de raices americana. Es el más preclaro representante del nuevo folk británico. Condensa en su corto pero intenso ciclo vital todos los componentes que pueden parecer necesarios en la carrera de un 'songwriter' al uso. Nacido en el seno de una familia con ancestros malteses, italianos y egipcios, pronto destacó por sus inusuales gustos musicales: mientras sus compañeros de generación se declaraban seguidores de las bandas del momento (Oasis, Suede, Nirvana) nuestro hombre suspiraba desde pequeño atendiendo a arcanas grabaciones de Billie Holliday, John Coltrane, Bob Dylan o Hank Willimas, en viejos vinilos de sus hermanos mayores.
Jueves, 18 de Febrero de 2010 18:33
Jordi Sánchez Sánchez-Crespo
Entrevisto a la cantante de Young Heart Attack (Jennifer Stephens) mientras la banda prueba sonido en la Sala Apolo de Barcelona a escasos minutos del inicio del concierto de presentación de “Rock and Awe”, flamante segundo álbum tras su debut con el impresionante “Mouthful of Love”.Casi tres años han pasado desde entonces. Le pregunto por el tardío regreso, por cómo es vivir con cuatro machos en la carretera e, incluso al finalizar la entrevista, nos quedamos charlando un poco, cosa que aprovecho para sonsacarle “información privilegiada”...
Jueves, 18 de Febrero de 2010 18:25
Luis Boullosa
Construyen su música exprimiendo el fructífero rastro de los Rolling Stones de los setenta y otros husmeadores de la raiz americana con visión de futuro. Pero le añaden al guiso una sazón final de deshinibida fiesta vaquera y humor estrafalario rociado en alcohol de garrafa. «Whisky Flower» (Hook or Crook records), su segundo largo, es una barbacoa en el patio trasero de la música americana despreocupada por los acabados y los ribetes y que recuerda en ocasiones a los Giant Sand época «Long Stem Rant» o a los Big Star: esa voluntad de dejar que lo aleatorio, el error, entre en la música, por la pura curiosidad de ver que sucede y como se lo puede reconducir. Y cuando se salen de lo suyo lo hacen también con excelente pulso, como en «Billy Wore a Dress», un delicioso encuentro -salvas las distancias- entre The Fall y los Meat Puppets en una discoteca de provincias. Limonada ligeramente ácida, con un lejano regusto de bourbon al fondo del paladar.
Jueves, 18 de Febrero de 2010 18:18
Toni Castarnado
El redundante conocimiento de un músico que domina todos los palos de la música americana. Y para muestra un botón, con el recién horneado Poor man´s paradise.
Domingo, 14 de Febrero de 2010 16:43
Juan Antonio Hidalgo
Los cineastas Damani Baker y Alex Vlack son los responsables de "Still Bill", un documental sobre Bill Withers, una de las mayores leyendas del soul y autor de temas tan conocidos como "Ain't No Sunshine", "Lean On Me", "Lovely Day" o "Just The Two Of Us". El largometraje incluye, además de entrevistas en profundidad con Withers y varias de las personas que vivieron más de cerca los años más intensos de su carrera musical, escenas inéditas de varias de sus actuaciones y un recorrido por los escenarios claves de su trayectoria. Para obtener una mayor información acerca de la cinta podéis visitar la web oficial, http://www.stillbillthemovie.com/, o visionar el trailer.
Jueves, 28 de Enero de 2010 00:00
Ignacio Julia
Su larga carrera es un prolífico laberinto de exquisiteces y despropósitos, un prodigio de talento melódico e invención sonora, un péndulo que va de los más entrañables hits radiofónicos al más oneroso prog-rock. Todd al Teléfono. «¿Quien es ese que ha vuelto a las cubetas?/El retrato de un hombre loco/Tratando de ganarse la vida con un elepé lleno de tonadas/…/La imagen de un alma que sufre/Intentando cambiar el mundo con un elepé lleno de tonadas/…/Hay algo en ello sencillamente horrible, un hombre que se gana la vida con una galleta de plástico…» («An Elpee’s Worth of Tunes»)
Jueves, 21 de Enero de 2010 00:00
Alberto Díaz
Un lustro largo después de haber decidido dar (parcial) plantón a su carrera cinematográfica, la hija de Geoffrey Lewis puede presumir de haberse ganado un nombre en esto del rock alternativo actual. Tampoco es que lo que haga sea para tirar cohetes, pero desde luego sería una injusticia tacharlo de capricho insustancial. Poco a poco, junto a The Licks primero y ahora liderando a los New Romantiques, la actriz que años atrás formara parte de las interesantes gamberradas fílmicas de gente como Martin Scorcese y Oliver Stone ha mutado en una rockera que –realmente- disfruta lo que hace sobre las tablas y que –curiosamente- se ha tomado muy en serio su carrera musical. No es una observación baladí: siendo quien es, podría haber estirado fácilmente durante cinco años más el papel de glamorosa riot girl con ganas de fiesta (sus shows siempre son, como mínimo, entretenidos), pero no. Parece ser que tocaba reconversión. O evolución. Quizás, confirmación como artista, quién sabe; lo que está claro es que la chica ha decidido hacer borrón y cuenta nueva facturando un nuevo álbum -Terra Incognita, el tercer larga duración que saca al mercado- en el que ha reinventado su propuesta, como diría Ringo, con una pequeña ayuda de sus amigos.
Miércoles, 20 de Enero de 2010 00:00
Administrador
 Hoy que sus hallazgos están en boca de todos, es fácil olvidar que ellos mezclaron rock y reggae antes que nadie, que hicieron de su sonido una afilada declaración política. Y también que tuvieron un final rozando lo patético. Mientras los Pistols sucumbían a su propia ignominia, a The Clash les tocó sacar al punk de las cloacas para llevarlo a dar la vuelta al mundo. Desde sus inicios habían ignorado la mayormente fútil temática del rock, la cegadora e inconsecuente rabia del punk, para encararse desde una postura combativa a la problemática de su entorno. Ver a The Clash en acción no era sólo un fabuloso espectáculo de apasionamiento rock y ritmos blanquinegros, suponía también el compromiso ante problemas que a todos nos afectaban, del racismo y la corrupción policial a las drogas y el desempleo. Este talante concienciador bordeando el proselItismo político lo equilibraban con música jugosa y vital. Ofrecían, en definitiva, lo que hace trascendente al rock: una conexión con el presente inmediato.
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