Acertada, la denominación escogida por las mentes pensantes que dirigen MUSA, para definir un ciclo que busca interrelacionar a artistas y público, difuminar las barreras que impiden la plena comunicación entre emisor y receptor. Todo encaja: una sala como Luz de Gas que actúa como marco físico ideal, un aforo ajustado a las características de la propuesta y una selección de músicos invitados que garantizan respuestas inteligentes (o ingeniosas) si quien se decide a iniciar el interrogatorio está a la altura de las circunstancias.
En la primera cita, Nacho Vegas, Fernando Alfaro y Abraham Bobba alternaron canciones en solitario, colaboraciones entre ellos, recreaciones de temas conocidos y recuperaciones o estrenos de material poco conocido. El resultado artístico fue de nota alta, y la incógnita de cómo se desarrollaría la relación entre los tres músicos y su audiencia se despejó a base de humor, confesiones (firmes o dubitativas), peticiones no siempre atendidas, momentos bizarros y algún que otro dardo envenenado…en ambas direcciones. Iniciado el experimento, habrá que asistir a la segunda cita el 10 de junio. En ella participarán la enigmática Christina Rosenvinge y su fiel colaborador Charlie Bautista, esa fuente de sabiduría musical llamada Chris Brokaw (exacto,el de Come y Codeine) y un artista invitado que garantiza química, Raul Fernandez.
El cerebro pensante de Refree y Christina mostrarán parte del material que están preparando juntos, y los cuatrocientos afortunados que decidan asistir tendrán ocasión de preguntar sobre cuestiones creativas y biográficas. Si los protagonistas han asumido el riesgo que conlleva exponerse a pecho descubierto al interrogatorio y a desnudar su estilo para mostrarlo acústico y próximo, es de esperar que el público agudice el ingenio.










