FUERON UNA INTERESANTE ANOMALÍA, UNA CUÑA ENTRE LA LIGERA CONCEPCIÓN MUSICAL DE LA FAMOSA MOVIDA MADRILEÑA Y EL SESUDO HIPPISMO CATALÁN. DESDE LEÓN, CON VALENTÍA, VOLUNTAD DE SUPERACIÓN Y UN AMOR POR EL ROCK’N’ROLL A PRUEBA DE BOMBAS, CONSTRUYERON UNA ESTIMABLE DISCOGRAFÍA, AHORA RECUPERADA EN UN GOLOSO COFRE.
En él, la demostración palpable de su capacidad de evolución, de su instinto para combinar los sonidos de la época con inequívocas referencias clásicas. Cuatro compactos que actúan como acta notarial de lo sucedido alrededor de un grupo que, entre 1979 y 1992, no cesó de sorprender ni a propios ni a extraños. Algunos temas mantienen la fuerza y frescura original, otros funcionan como polaroids de la fecha en que fueron grabados. Pero su escucha cronológica permite viajar en el tiempo de su mano, y volver a escuchar por los altavoces de tu equipo pedazos de historia del rock nacional como <
Realmente, en esta época complicada a nivel discográfico, ha sido una agradable sorpresa conocer la decisión de editar un cofre recopilando la producción de Cardiacos.
En estos tiempos cuando apenas se publican discos y, si lo hacen, te cobran por ello o te piden un porcentaje por tus conciertos, es un buen obsequio. Si, además, dos logos míticos como Rhino y Dro lo respaldan, es ya motivo de regocijo.
¿Puedes explicarnos cuándo y cómo fue el proceso de elaboración de esta Integral?
Esas claves las tiene el editor y promotor de este disco, José Antonio Gómez, que es quien descubre a la compañía la necesidad de publicar nuestro integral.
Vuestro segundo casete se tituló Las Discográficas No Dan La Felicidad. Reconocerás que, en esta ocasión, se lo han trabajado a fondo…
Hay que reconocerlo, este mundo es muy complejo y los eslóganes, lógicamente, simplifican la realidad, las discográficas, ahora como antes, pueden tener perfiles y ángulos en los que salen favorecidas, como diría Whitman, son inmensos y contienen multitudes, por eso se contradicen. Pero los grupos, hoy como ayer, son los máximos responsables de su trayectoria, la coartada de refugiarse en la mala promoción suena y sonó siempre a mentira.
Fuisteis un caso atípico, por vuestra procedencia, que escapó del clásico binomio Madrid- Barcelona. ¿Qué ventajas y que inconvenientes tuvo proceder de León?
Tu pregunta descubre nuestra gran hazaña en aquellos días, que rompimos esa dualidad que parecía inexorable. Ventajas, el exotismo que significaba entonces ser de provincias, e inconvenientes, que tenías que sacar una nota más alta para clasificarte.
Influidos por Paco Martínez Soria a los críticos les tenías que demostrar que habías dejado en el pueblin el pelo de la dehesa.
¿Existía una escena leonesa alrededor de locales como el famoso Toisón?
Los Cardiacos en León significaron una ruptura con todo lo anterior, cuando surgimos había grupos de rock sinfónico y urbano pero nuestra irrupción y que la gente viera que obteníamos reconocimiento nacional colocó las cosas de otra manera, y así, la escena leonesa empieza a construirse con esa nueva premisa, los grupos empiezan a componer canciones originales y un atisbo de industria del espectáculo empieza a nacer. A la vez, esta incipiente escena leonesa se pudo nutrir de los conciertos que desde ese momento recalaron en León, prácticamente todas las bandas nacionales del momento y muchas internacionales se subieron a los escenarios de Mandrágora o Tropicana. La motivación que sembramos alentó la aparición de grupos como Patógenos, Odessa, Deicidas y Flechazos.
¿Puedes resumir vuestras primeras influencias, qué os marcó?
Una infancia entretenida en la calle y una adolescencia encerrados con la música como
único juguete. En esta lista quedan resumidas: los dos de siempre más Loving Spoonfull, Allman Brothers, el rock sureño, la sicodelia californiana, Django Reindhart, Left Banke, Thelonius Monk, West Montgomery, Devo, Lone Star, Los Brincos y Pedro Ruy Blas.
Erais músicos realmente competentes, bastante por encima de la media nacional. ¿Cómo se os aceptó por parte de otros grupos del momento? ¿Con quién conectasteis u os identificabais?
Algunos críticos madrileños bien posicionados en los medios consideraban negativo estar en posesión de cierta pericia instrumental, y así, primaban la adolescencia por encima de cualquier otra condición; en alguna medida tocar bien fue un lastre en el camino del éxito. Conectamos con los Ilegales, y por hablar de alguien muy próximo a vosotros, en 1985, en algún concierto en Barcelona, Jaime Gonzalo entendió y compartió en camerinos la gran soledad de Los Cardiacos, que chirriaba un poco al ver nuestro directo.
Habéis realizado un trabajo de arqueología para dar forma a esta caja, ¿qué material crees que ha soportado mejor el paso del tiempo?
La visión más extendida es que sea la calidad de la grabación la mejor compañera para ese viaje y, en Cardiacos, ésta se situaría en el material grabado en Doublewtronics con Jesús Gómez. Pero creo que cuando no se dan esas condiciones, el material sonoro que soporta ese chequeo se acompaña de alguna fórmula mágica y veo algo de eso en nuestra primera cinta, así, se completa el enunciado, quien mejor ha soportado el paso del tiempo es lo más antiguo.
Por cuestiones cronológicas y por ciertos coqueteos con un sonido típico de los años ochenta, se os relacionó frecuentemente con bandas de la Nueva Ola. Una escucha en profundidad de vuestros trabajos permitirá descubrir a quien no os conociera lo que vuestros seguidores sabían desde hace muchos años: que Cardíacos erais una banda de rock con fuertes raíces clásicas (no era habitual hacer una versión como en el año 1980). ¿Cómo combinabais las influencias clásicas y la “modernidad” que se imponía en España?
Si te refieres a la “new wave” me parece acertada esa observación, porque para nosotros Specials, Selecters, Costello y Atractions, Joe Jackson, entre otros, eran figuras señeras, pero la adaptación madrileña de esa marca, “nueva ola”, incluyó elementos viciados como el anteriormente señalado de la exaltación de la impericia;
a la vez, la permanente utilización de textos en los que solo habitaban mari pilis, botes de colón, pitos y supermercados, sombra aquí , sombra allá, colocaban a la movida en el más puro costumbrismo, casticismo zarzuelero diría yo. La reacción era una respuesta a la seriedad impostada de los cantautores que habían sido la especie dominante en la glaciación anterior. Nosotros generacionalmente estábamos señalados para hacer una síntesis de ambas cosas, o sea, ponernos algo más serios en las letras y revestirlas con sonoridades y hallazgos musicales de la modernidad, que en la mayoría de los casos no eran más que una vuelta a los clásicos, lo nuevo se construyó con lo viejo y más primitivo.
Nunca llegasteis a conseguir unas cifras de ventas importantes, pero vuestra reputación como banda en directo era muy, muy buena. ¿Era viable vivir de la música o no era vuestra principal fuente de ingresos?
A partir del año 1983 hicimos posible eso de vivir con y de la música, para ello en la crisis permanente en la que vivimos y que entonces ya había empezado, era necesaria una multiocupación, pero ésta nos la inventamos dentro de la música, y así, promovíamos festivales y conciertos bajo la denominación “Iniciativas Cardiacas”.
¿Qué has sentido al volver a trabajar sobre todo vuestro material? Pasados años desde que lo grabasteis, ¿con qué piezas de vuestra discografía te sientes más identificado y que parte consideras menor?
El paraguas de nuestra marca es muy humilde pero bajo él se acogen todos los temas de uno u otro autor, es más, unas canciones defienden a las otras en el terreno enemigo.
Siempre me intrigó el cuidado por los aspectos gráficos de vuestros discos y la relación con el cómic y la ilustración. ¿Quién se ocupaba de estos temas?
En el primer disco fue un dibujante y amigo recientemente desaparecido, Chema Baños, y desde ese momento siempre quisimos que algún pintor o ilustrador se encargara de nuestras carpetas, Jular, José Manuel Nuevo, Martín, Ana de Andrés, Javier Ramos o Toño cardiaco en el disco “Nuevas Aventuras”.
Acojona escuchar la traducción al español del <
Lo políticamente correcto no coordina muy bien con el arte en libertad. En ese caso, el intérprete adopta el papel de un personaje “macarra” y en su boca se entiende ese texto. Quien nos conocía sabía bien lo alejados que estábamos de esas actitudes machistas. Desde luego en esas jornadas tampoco estaría Gardel al que espero no acaben prohibiendo como ya hiciera Franco. Hay otro momento en nuestras letras que destacó otro fantasma nacional, nuestra versión del “Can`t find love” de Easybeats se convirtió en “Dílo en español”, queriendo significar lo procedente que era nombrar las cosas por el “alias” más extendido.
Por último, ¿son Cardiacos una aventura absolutamente cerrada y sin posibilidad de reactivación?
La muerte de Macario a mediados de los 90 hacen imposible cualquier reactivación integra. Juntarse para tocar unas canciones podría ser algún día viable, nunca se sabe.
Alfred Crespo
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