Feo asunto, ser descubridor de futuras estrellas. Pueden ayudarte a expresar mejor tus ideas musicales, pero es fácil que acaben eclipsando tu trabajo y tu propia capacidad como intérprete. En esta situación se encuentra el veterano Mayall —nacido en 1933—, leyenda viva del blues blanco que carga con la cruz de una interminable lista de antiguos colaboradores posteriormente consagrados.
Es cosa de necios discutirle al huraño profesor un curriculum envidiable, pero también es cierto que su carrera transita por la más absoluta mediocridad hace muchos años, situación que quiere finiquitar su último disco «Along For The Ride» (Eagle, 2001), ya comentado en estas páginas. Fundador de Bluesbreakers en 1962 siguiendo la fórmula del pionero Alexis Korner y sus Blues Incorporated, logró la cima de su popularidad cuatro años más tarde cuando de la mano de Clapton grabó un álbum titulado con el nombre de la banda que abrió el camino a centenares de formaciones. Con una constante rotación de personal, legó a la posteridad vinilos increíbles como «A Hard Road», «Crusade», «Bare Wires» o el clásico «Blues From Laurel Canyon», para posteriormente alejarse de las listas de ventas y los foros de opinión. Relegado a un incómodo papel de currante de la carretera, mantiene suficientes contactos y amistades como para contar con todos sus ex guitarristas más Billy Gibbons, Steve Cropper, Billy Preston, McVie y Fleetwood, Otis Rush y un largo etcétera en «Along For The Ride». Cascarrabias, está hasta la armónica de que le pregunten por sus amigos y por su pasado, pero —envalentonado por la seguridad del e-mail— no puedo evitarlo. Hay cosas inevitables…
Si te parece, podemos empezar revisando tu carrera analizando sus diferentes etapas. ¿Qué recuerdas de tu primera banda, The Blues Syndicate? ¿Tenía algo en común con Alexis Korner’s Blues Incorporated?
Alexis fue mi inspiración, formé The Blues Syndicate y actuamos donde pudimos antes de trasladarme de Manchester a Londres y formar definitivamente los Bluesbreakers.
¿Qué encontraste en Londres en 1962, cómo estaba la escena? Ahí entraste en contacto con John McVie.
Fue muy excitante llegar e involucrarme en el boom del blues que estalló en aquel momento. John fue el primer bajista ‘’oficial” al que fiché.
Con tu segundo álbum, «Bluesbreakers» (Deram, 1966), empezaste a ser conocido. ¿Cómo convenciste a Eric Clapton para que, tras dejar los Yardbirds, se fuese contigo?
Eric sencillamente dejó su banda y quedó disponible. El era la elección ideal para unirse a mi grupo y aceptó encantado mi oferta.
Vuestra unión duró pocos meses pero tuviste la suerte de encontrar a otro gran músico, Peter Green. ¿Estás de acuerdo en que su participación en «A Hard Road» (Deram, 1967) fue absolutamente sorprendente?
Clapton estuvo conmigo un año entero, excepto durante un descanso de un par de meses que aprovechó para viajar a Grecia. Peter Green se unió a Bluesbreakers el siguiente año y en «A Hard Road» demostró a todo el mundo que era un digno sucesor.
Green dejó su impronta en excelentes grabaciones pero fue el próximo en abandonar las filas de tu banda. Entonces realizaste otro gran descubrimiento, esta vez fue Mick Taylor, futuro sustituto de Brian Jones en los Stones. ¿Qué recuerdos tienes del registro de «Diary Of A Band» (Decca, 1968)?
Se trata de una colección de grabaciones realizadas en la carretera, en un intento de ofrecer a la gente un documento que transmitiera la sensación que provoca estar en una banda e incluye fragmentos de entrevistas y demás documentos sonoros.
Tu siguiente disco destacado es «Bare Wires» (Deram, 1968), bastante experimental para la época por su fusión de blues y jazz. ¿Aceptaron tus seguidores más puristas tu apuesta por el riesgo?
Los seguidores de John Mayall no tuvieron demasiados problemas para adaptarse a los elementos jazz de este disco y los críticos generalmente han estado de acuerdo en que es un buen álbum.
«Blues From Laurel Canyon» (Deram, 1968) es uno de tus discos más recordados y significó el adiós de Taylor.
Con Jon Hiseman formando Colosseum, volvimos al formato de cuarteto y Mick Taylor tomó un papel absolutamente protagonista en ese álbum, una impresión musical de Los Ángeles y de los motivos que me motivaron a trasladarme definitivamente a esa ciudad.
¿Cómo viviste y en qué medida te afectó el florecimiento del flower power?
Esa era reafirmó mi original aversión a las drogas. Nunca he fumado marihuana ni tomado otra droga. Solo perjudican tu creatividad musical y tu buena salud.
La opinión que tienes de Harvey Mandel debe ser elogiosa.
Fue un pionero en el uso de parafernalia eléctrica, pedales y efectos que actualmente utilizan la mayoría de guitarristas.
Posteriormente protagonizaste diferentes reuniones de antiguos compañeros y grabaste una serie de discos con poca repercusión popular. Esto cambió con «A Sense Of Place» (Island, 1990). ¿Fue Coco Montoya un revulsivo en tu carrera?
Montoya es uno de los grandes bluesmen contemporáneos y tiene cuatro o cinco álbumes que lo demuestran. Permaneció diez años en Bluesbreakers y sigue siendo uno de mis más íntimos amigos.
Celebraste el fin de la década de los 90 con la aparición de «Paddlock Of The Blues» (Eagle, 1999) en el que colabora John Lee Hooker. ¿Qué tal funcionó la relación con uno de tus maestros?
John Lee y yo nos hicimos amigos en 1964; tocar con él era muy cómodo y natural. Era todo un carácter.
En tu nuevo disco la lista de colaboradores es amplia y prácticamente inigualable. Debió ser difícil formar semejante equipo. Puede considerase un reconocimiento a tu papel de pionero del género entre la audiencia blanca.
La concepción del disco está basada en la formación actual de mis Bluesbreakers, pero tener a mis invitados y amigos aceptando actuar como solistas fue un gran honor y todo un placer. Buddy Whittington es el guitarrista más versátil y original con el que jamás he trabajado y Joe Yuele es mi batería desde hace dieciséis años. Con chicos como estos no puedo equivocarme. Hank Van Sickle permanece anclado en el puesto de bajista y Tom Canning completa la banda que sale siempre de gira.
¿Eres consciente de que eres más conocido por los músicos que han tocado contigo que por tu extensa carrera? ¿Es posible que ellos te hayan utilizado para preparar su carrera en solitario?
Jode bastante que algunos críticos sigan repitiendo el mismo tópico sobre mi papel como descubridor de talentos y olviden mi especial genio como cantante, músico, compositor y pionero del blues. Mis verdaderos fans no ven ningún problema en ello.
Siempre has tenido un ojo mágico para percibir fabulosos intérpretes. ¿Cómo ves el futuro del blues y quien puede ser la próxima sorpresa?
El futuro del blues es muy prometedor ya que, si jóvenes con el talento de Shannon Curfman, J. Lang, Derek Truks y Eric Johnson, no se descarrían todo irá de maravilla
¿Cuales son tus próximos proyectos? ¿Qué esperas ofrecer y recibir del mundo de la música?
Mi proyecto inmediato es seguir girando para interpretar casi todos los temas de mi último disco y en referencia a lo que espero, bueno, sería bonito recibir un Grammy, un disco de oro, y ser incluido en el Rock’n’Roll Hall Of Fame. Veremos que pasa a medida que mi carrera continúa hacia el infinito.
Alfred Crespo
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